UN POEMA DE INVIERNO
Hoy te
escribí un poema de invierno
acorralado
por otra afilada madrugada,
que me lanza
de la cama a la calle
a palpar la
inspiración de las frías aceras,
mientras
deambulo perdido entre rostros extraños
que me
observan con recelo y sospechan.
En noches
como ésta, el vapor de mi aliento huye de mí,
sin mirar el
rostro que va dejando atrás, confundido
por el
hombre que abandona.
A penas
puedo alcanzar estrellas con la vista
en un
ambiente tan cargado de insomnio,
pues éstas
sueñan que palpitan como el corazón mismo
del
crepúsculo lunar que adorna tu cuello.
En mitad de
los efluvios de las desconfiadas musas
volví a casa
para plasmar el viaje de un aventurero
sin ideas
que salió a buscarte y regresó tarde
como un
náufrago sin hogar.

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