CONFESIONES VELADAS A UN FOLIO
Amé de su piel el
verso y de sus labios la voz,
de su mirada el
universo y de sus ojos el color…
la noche en que mi
ambicioso tacto desnudo
anhelaba vestir su
cuerpo de caricias,
cuando la tinta pervertía
de culpabilidad
la inocencia de un papel,
allí, donde naufragan
de locura, un abismo
de palabras moribundas
que duermen en mi boca,
sin ser, algo más
que confesiones
veladas a un folio
de un amante desvelado.






