EL PATÍBULO DE MI PECHO
Te di
pedacitos de luna en el cielo de mi madrugada,
que fueron
brillando entre tus manos, hasta dispersarse
como
luciérnagas de una noche olvidada,
y en el
patíbulo de mi pecho tu voz dice: apunta,
y tus dudas
disparan, fusilando al corazón
hasta yacer
sangrando herido de resignación.
Tu amor fue
el sabor de mi último cigarrillo,
la última
calda de amor que entró a mis pulmones,
y expiré al
viento antes de recibir tu certero
y último
impacto. Aquel, que me ha vuelto
un hombre
desconfiado a la hora de volver a entregar
la luna y
ponerla en la piel de otra.
Te ofrecí al
hombre que soy, y que puedo ser contigo,
pero ya
habías elegido a otro.
Autor: José Sánchez Llamas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario