UNA PANTALLA QUE PARPADEA
La torpe
rudeza de mis manos busca
una estrella
que poder acariciar
en mi pequeño
universo, particularmente propio,
desde el que
poder escribirte sin tocarte
ni sentirte,
en una masacre de versos que se suicidan
frente a una
pantalla que parpadea en mitad
de la
madrugada, como el trémulo sentir
de los
astros lejanos que persiguen mis caricias,
y mi tacto
se pierde entre el espacio
que va de la
piel con la que mis dedos te buscan
hasta una
eternidad sin retorno.
Quedará ese
instante olvidado en la memoria del tiempo,
donde omite
noches en las que mis manos
persiguen
contarte la historia de mi tacto
en una
caricia que, posiblemente, nunca recibirás.
Autor: José Sánchez Llamas.

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