UN CONDENADO A VIDA
Hoy es de
esos días que uno
ansía
vomitar toda su rabia más negra
sobre el
inmaculado blanco de un folio,
para
intentar sacar algo bello de un dolor tan propio.
No cabe
lugar para la esperanza, en estas palabras
marchitas de
un condenado a vida, de alguien
que quisiera
morir, y despertar en los brazos
que acunaron
mi llanto cuando mi alma
despertó en
este mundo.
Autor: José Sánchez Llamas.

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