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domingo, 18 de enero de 2015

UNA MIRADA QUE ENCIERRA INFINITOS

UNA MIRADA QUE ENCIERRA INFINITOS

Cada impulso de besarte es un salto ciego
al vacío de nuestras bocas,
donde la pasión mece el columpio
de nuestros besos en cada gesto
en los que creo poder tocar el cielo
con las yemas de mis dedos
cada vez que te acaricio,
y soy capaz de soñar despierto
para darme cuenta de que eres real,
y sonrío feliz porque me haces sentir dichoso
cada vez que contemplo
que un infinito es capaz de caber en una simple mirada.



 Autor: José Sánchez Llamas.

VÍCTIMAS INOCENTES DE LO CARNAL

VÍCTIMAS INOCENTES DE LO CARNAL

Salí a la calle y vencí el miedo a olvidarte
embriagado por el perfume de otros cuerpos
sedientos de ser amados como el mío.
Vagando por las oscuras entrañas de la ciudad
encontré gente escondida que se amaban sin pudor
ni el posterior rencor de los celos,
cuerpos que se estremecían al contacto de cada gota
de sudor que descendía por su piel,
efímeros soñadores reales que viven su momento
más íntimo acompañados por el deseo ocasional del instante
preciso y las ganas adecuadas de satisfacerse mutuamente
sabiendo que entregamos para recibir nuestro don más secreto,
nuestro pensamiento más recóndito...
Manos que se entrelazan, suspiros que se escapan,
gemidos silenciosos que sollozan a la noche
aullando su delirio como dos animales en celo...
Somos dos víctimas inocentes de lo carnal,
huérfanos desterrados de los sentimental,
dos amantes anónimos  que pronto olvidarán
que se conocieron y se amaron hasta
saciarse el uno de otro,
y juntos guardaremos la flor de nuestro secreto,
el fuego que un día avivamos,
tú en mi cuerpo y yo en tuyo
mientras aún nos quede tiempo para el recuerdo
de esta inolvidable noche olvidada
escrita en estas letras con sangre
y tatuadas en mi corazón con cada latido.



Autor: José Sánchez Llamas.

jueves, 15 de enero de 2015

MERIDIANO CERO

MERIDIANO CERO

Se detiene el tiempo antes de un beso...
Con dos bocas casi unidas, frente a frente,
sintiendo nuestra respiración caliente,
saboreando el aliento de los sueños....
Cada beso  es una estrella fugaz
que atraviesa el horizonte de cada sueño...
Una estrella fugaz a la que pedimos
un deseo con los ojos cerrados
y la esperanza de verlo cumplido al abrirlos.
Por eso siempre cierro los ojos antes de besarte...
para sentirte desde el meridiano cero
de cada caricia de nuestros labios,
para  entregarte mi premisa más sumisa
en cada gesto...
para pedirle un deseo a tus labios
con la esperanza ciega de que al abrir mis ojos
mi deseo y el tuyo se haya materializado
como el mejor de mis sueños,
como esa fugaz estrella que surca
el horizonte infinito de mi firmamento soñado
a la siempre le pido poder sentirte otra vez.


Autor: José Sánchez Llamas.

domingo, 11 de enero de 2015

MI EMOCIONANTEMENTE EXCITANTE DIOSA TABÚ

MI EMOCIONANTEMENTE EXCITANTE DIOSA TABÚ

Se estremece el deseo en el éxtasis de nuestros cuerpos
a merced de nuestro instinto más pasional y sucio,
más animal y carnal, que sentimental y etéreo.
Se estremece mi piel en cada roce de tu cuerpo
a golpe de jadeo, gemido y silencio,
donde nacen incontrolables suspiros
que lanzamos al mundo y que jamás serán escuchados.
Voy jugando a ser el amo de tu cuerpo sumiso
mientras tú te dejas llevar por la sed de tu saliva,
y pones tus manos en las mías para que ate a mi sierva
entregándote a mí en un muevo juego erógeno
que despierta viejos sentidos bajo tu ser...
Por ese instante, tu cuerpo es barro en mis manos
y me convierto en alfarero de caricias en tu piel,
mimando cada detalle artesanal de mi efímera obra maestra,
atendiendo tu cuerpo de la forma que se merece...
sin censura ni prisas, sin cordura y con deleite.
Te dejo suplicar por tu libertad
con el miedo escondido del que libera a una fiera peligrosa,
ese sufrimiento es tu castigo por el pecado
que luego te dejaré cometer con mi piel.
Amarte es mi fetiche, y tú eres la musa real de mis caprichos,
mi emocionantemente excitante diosa tabú,
antojo de mi lujuria, locura de mi deseo,
desenfreno de mi pasión...
capaz de derretir el hielo con tu cuerpo,
de ser mi postre favorito con el que saciar esta gula de ti.
Sin pensar suelto tus manos,
y siento tus labios en mi cuello,
tus senos en mi espalda, tu pelo en mis hombros,
tus uñas subiendo por mis costillas,
y tus dientes cada vez aprontándose, más y más, contra mi piel,
luego sólo puedo sentir tus besos un rato
porque tu lengua se abre camino desde tu boca a mi delirio,
y sólo puedo cerrar los ojos y sentir como me devoras
y tu apetito voraz se recrea conmigo
mientras tus ganas se alimentan de mí.
Después te giras y mientras clavas tu mirada a la mía
tus caderas atraviesan la última frontera
penetrando en el placer tantas veces anhelado,
para bailar al son de una música
que sólo escuchamos nosotros,
al compás que marcan nuestros cuerpos,
al silencio de nuestras almas
vamos rindiendo armas para entregarnos el uno al otro,
hasta saciar los manantiales de cada oasis
que encontramos al derrotar los espejismos
que guardaron nuestras mentes más secretas
e inconfesables ante una sociedad tan intolerante
en la que el tema del sexo
continúa siendo tabú.


Autor: José Sánchez Llamas.

AÚN HOY

AÚN HOY

Aún hoy, nuestros gemidos son el eco lejano
que nos dejó el deseo en su última visita de cortesía.
Aún hoy, sigo extrañando tus marcas
de carmín en mis labios, de tu boca en mi cuello,
de tus uñas en mi espalda...
Jamás he deseado a ninguna mujer como a ti,
jamás he acariciado a otra de la forma que te acariciaba,
ni mi entrepierna volvió a danzar al son de tus caderas 
la hipnotizante música que desprendía tu piel
en cada gota de sudor que pasaba de tu cuerpo al mío,
y de mi cuerpo al tuyo.
Fuimos esclavos de nuestras lenguas en cada beso,
presos de nuestros sentidos en cada caricia,
adoradores del tacto y sibaritas de gusto.
Fuimos dos obsesos fascinados de aquel instante maníaco
en el que nuestros cuerpos jugaron a ser adultos y libres
en una locura transitoria de nuestras ocultas y privadas fantasías.
Aún hoy, sigo avivando los últimos rescoldos de nuestro
antojo caprichoso ansioso de sentir de nuevo
la suavidad de tus manos, la dulzura de tu boca,
la calidez de tu piel...
Aún hoy, sigo aferrado al recuerdo de aquella noche
en la que paseamos juntos
por los laberintos erógenos de nuestro ser,
cómplices de cada gesto complaciente,
sirvientes y señores de nuestra pasión...
Fuimos profanando la tumba de cada tabú
desterrando lo correcto, y aventurándonos en lo incorrecto...
Jamás el sabor de unos labios me hizo delirar tanto
como para seguir buscándolos aún hoy.


Autor: José Sánchez Llamas.


sábado, 10 de enero de 2015

ADIÓS MARINERO

ADIÓS MARINERO

Una barca en la orilla,
una senda en el río,
un navío que vuelve al mar
y un mar que vuelve al río.
La escarcha sobre el junco,
y junto al sol brilla el rocío...
Navega sol de arrullo
en este arrollo de mi alma
cuya tempestad es un mar sin calma
ni vacío hastío
que sacie mi sed de amarla,
de beberla en cada gota de rocío,
de saborear su gusto mar en cada lágrima,
de navegar hacia la deriva de mi ser
para naufragar en su orilla,
respirar su luz y morir gritando su nombre.


Autor: José Sánchez Llamas.

viernes, 9 de enero de 2015

SOLITARIO MUNDO COMPARTIDO

SOLITARIO MUNDO COMPARTIDO

Apareces en mi mundo...
sin saber cómo, ni cuándo...
Intento echarte mil veces,
reclamando la parte que me corresponde de privacidad,
te alejo, y vuelves,
sin saber si estás o estuviste
y cuando comienzo a entender el por qué...
despareces...
Te busco sin encontrarte,
derramando invisibles lágrimas sobre tus últimos pasos
comienzo a extrañar tu extraña compañía,
y sólo en mi soledad reconozco que me equivoqué contigo,
que fui cobarde cuando creía ser valiente,
que fui derrotado cuando creía que había ganado,
que pensaba en el final cuando era un principio,
que tú y yo no éramos más que dos sombras vagabundas
que buscan su hueco en la noche oscura,
que nos escondíamos en un mundo propio
que terminó siendo ajeno,
que nos encontramos por casualidad
para despedirnos por causalidad,
que en esta enfermedad de la soledad
no apreciamos el valor de un simple gesto
hasta que dejamos vernos.
Y yo me quedé en mi soledad,
mientras la tuya fue transitoria,
te olvidaste del tú y yo, y del nosotros,
para dejarme con el tú y él que ahora sois vosotros,
habitando un mundo compartido
de mutua correspondencia y acuerdo,
en el que valoras cada gesto, cada sonrisa, cada mirada,
mientras yo te veo feliz a lo lejos y me odio
por lo que no tengo...
por lo que pudo ser y no quise,
por lo que siempre quise y nunca fue, 
porque el mundo del tú y el yo 
es, ahora, un mundo vacío sin nosotros.


Autor: José Sánchez Llamas.