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sábado, 14 de junio de 2014

HACIÉNDOTE EL AMOR ENTRE LÍNEAS

HACIÉNDOTE EL AMOR ENTRE LÍNEAS

Es cierto que te estoy haciendo mía mientras te escribo,
mientras deseas ser la amante del dueño de estas palabras
nacidas de un calentón momentáneo de excesos y juegos.
Te deseo tanto amor...
que quiero amarte aquí y ahora, en estas letras sin censura
en las que mi boca muere de sed sin la saliva de tus húmedos besos.
Pienso comerte con la mirada y saborearte con mis manos...
y así, envolver tu piel bajo la fina capa de mi contacto,
y mis dedos dibujan una estela de caricias en tu pezón
mientras nos regalamos nuestro beso más sucio,
aquel capaz de encender el morbo y abrasar con sus llamas al otro.
Mi piel continúa su viaje de los sentidos por tu piel
y sigue descendiendo, y desnudándote para mí...
Puedo acariciar en el siguiente contacto la suavidad de tu tanga
cuando se deslizan resbalándose  las yemas de mis dedos
por debajo de tu ombligo, y comienzan a empaparse...
entremezclando sudor y una lubricada emoción ansiosa por amar.
Comienzo a embriagarme con el aroma de tu sexo a sexo
y mi boca se va humedeciendo de nueva saliva hambrienta de ti.
De repente, el tráfico de mis caricias se detiene en tu piel para sentir tu tacto,
para notar cada latido acelerado de tu pecho,
para vivir cada respiración tuya y hacerla mía con un beso
en el que mi lengua se pierde en tu boca en busca de tu lengua,
y se encuentran danzando estremecidas al experimentar
la suave fragilidad del tacto en el interior de otra boca.
Quiero amarte al filo de esta locura de amarte tanto.
Necesito saborear cada dosis de ti concentrada
 en cada gesto voluntario que tu deseo entrega a mi perversión,
Necesito saber que puedes ser mía mientras me lees
de la misma forma que yo soy tuyo mientras te escribo
para que adviertas la presencia de este alfarero de caricias en tu piel,
de este indomable pendenciero de fantasías inagotables con tu cuerpo
en las que mi lascivia azota nuestra lujuria.
Quiero descubrir cada rincón de tu cuerpo desnudo,
adentrarme en cada uno de tus laberintos erógenos
 y perderme allí el mayor tiempo posible que tu sensibilidad permita.
Quiero sentir cada uno de tus breves y momentáneos periodos  de asfixia
que me regalas con cada orgasmo...
Te deseo tanto amor...
Lo suficiente para cometer la cuerda locura
de hacerte el amor con los sentidos a través de estas líneas
que mi corazón escribe, mi cabeza sueña, y mi anhelo te envía,
porque sólo tú, eres el caprichoso capricho de mis caprichos,
el antojo de mi instinto, la ambición de mi codicia y las caricias de mi tacto.


Autor: José Sánchez Llamas.


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